Ha muerto Carlos Hurtado, uno de los promotores más influyentes y enigmáticos del fútbol mexicano. Su impacto fue decisivo durante las décadas de los 80, 90 y 2000, donde llegó a manejar una cartera de más de 100 jugadores.
Aunque rara vez aparecía en medios, Hurtado movía los hilos tras bambalinas: influía en clubes, directivos, periodistas, y era pieza clave en contrataciones, despidos y negociaciones. Su poder era tal que muchos lo consideraban un operador silencioso dentro de la estructura del fútbol nacional.
Su fallecimiento marca el fin de una era en la gestión deportiva mexicana.
