La cúpula del Real Madrid observa con preocupación el deterioro de la relación entre Xabi Alonso, su cuerpo técnico y la plantilla.
Según reportes, el ambiente dentro del vestuario se ha tensado al punto de que en el club temen un colapso absoluto en la dinámica interna, lo que podría afectar directamente el rendimiento deportivo. El temor radica en que las diferencias entre el entrenador y varios jugadores han dejado de ser incidentes aislados y se han convertido en un problema estructural. La comunicación entre el cuerpo técnico y sectores del plantel se percibe como dañada, y la directiva considera que, de no resolverse pronto, la situación podría derivar en una crisis mayor.
Este escenario se produce en un momento clave, con el equipo disputando compromisos decisivos en liga y competiciones europeas. La jerarquía merengue busca soluciones rápidas para evitar que el conflicto interno se traduzca en resultados negativos y en un desgaste institucional de gran alcance.
